Recomendaciones II: Bossa Nova y Jazz latino
La culpa es de No tengo novia | 07 agosto 2008
Recuerdo que uno de mis primeros regalos fue un Casio PT-10. Error.
Ya desde pequeño demostré un talento sobrenatural para la música y la interpretación: mi madre decía: “toca de oído”.
Ya desde pequeño demostré un talento sobrenatural para la música y la interpretación: mi madre decía: “toca de oído”.
En realidad, me habían enseñado el “Para Elisa” y dos melodías más y lo repetía una y otra vez como un autómata. Definitivamente este talento mío se diluyó como las gotas de lluvia en la ventana del sobrado de la casa de mi abuela. Tampoco es que tuviéramos dinero para desarrollar este talento, así que decidí dedicarme a otras cosas. Y así buscando y probando nació otro talento que espero siga acompañándome por mucho tiempo más. Lo de la música y hacer soniditos con una máquina, me resultaba fácil, gracias a la capacidad de comprensión, aprendizaje y gran memoria que poseo.
Lo del Casio PT-10 me ha marcado para los restos, recuerdo que tenía botoncitos con ritmos pregrabados, uno de estos botones estaba justo debajo del literal “Bossa Nova”. No os imagináis el daño que ha hecho en mí: odiaba ese ritmo, cada vez que por accidente pulsaba el botón o algún hermano mío lo hacía para joderme me ponía realmente oligofrénico, comenzaba a darme pequeños golpes en la cabeza y a rascarme compulsivamente la punta de la nariz. Reconozco que, a veces, como para ponerme a prueba y medir mi capacidad de aguante, yo mismo pulsaba el “Bossa Nova”. Esas noches me dolía la cabeza y mi madre tenía que darme una aspirina infantil mezclada con azúcar.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y siempre que escuchaba la palabra mágica “Bossa Nova” salía corriendo como alma que pierde el diablo. Ay, lo que me he perdido todo este tiempo. Aún así soy feliz porque sé que me queda toda la vida para seguir disfrutando del jazz latino, la Bossa Nova y demás; nunca dejarán de ayudarme a mantenerme feliz.
Escuchar Jazz es como aprender a saborear el vino, puede que al principio no sepas de qué va el tema, seguramente te den arcadas cuando escuchas a alguien decir en la misma frase Antonio Carlos Jobim y sublime. Al final acabas apreciando el vino y el jazz y nunca te cansas de él aunque ya hayas conseguido tu deseo, el deseo de amar la música.
Escuchar Jazz también es como ese primer beso suave y cálido con ese chico tan guapo tan guapo, que no te crees que pueda ser. Aunque la primera experiencia te deje descolocado, sabes que quieres más y a partir de ahí, empiezas a ser consciente de que ya no hay vuelta atrás, has nacido para disfrutar y sabes como hacerlo. Sabes ser feliz. Y, ahí está ella, sin saberlo, ella está ayudando a toda la gente a disfrutar de la vida, me refiero, claro está a Astrud Gilberto.
Una vez llegado a una edad, más cercana a la treintena que a la veintena, cuando ya hace mucho tiempo que dejas de ser teen, nos emociona las cosas que nos generan recuerdos, añoranza, ejemplos los hay a patadas, desde los clásicos “Pantera Rosa” y “Tigretón” hasta un paso de cebra, o correr en invierno por encima de los charcos. Esto está muy bien, incluso funciona en las campañas publicitarias.
Pero de lo que yo hablo, eso es otra cosa, va más allá. Hablo de los recuerdos no vividos, como dirían los Astrud (está vez Astrud a secas).
Sean valientes, disfruten la vida. Escuchen Stan Getz, Antonio Carlos Jobim, João Gilberto y su mujer Astrud, Joshua Edelman y todo lo que se les ocurra, o les diga la Wikipedia.
Lo del Casio PT-10 me ha marcado para los restos, recuerdo que tenía botoncitos con ritmos pregrabados, uno de estos botones estaba justo debajo del literal “Bossa Nova”. No os imagináis el daño que ha hecho en mí: odiaba ese ritmo, cada vez que por accidente pulsaba el botón o algún hermano mío lo hacía para joderme me ponía realmente oligofrénico, comenzaba a darme pequeños golpes en la cabeza y a rascarme compulsivamente la punta de la nariz. Reconozco que, a veces, como para ponerme a prueba y medir mi capacidad de aguante, yo mismo pulsaba el “Bossa Nova”. Esas noches me dolía la cabeza y mi madre tenía que darme una aspirina infantil mezclada con azúcar.
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y siempre que escuchaba la palabra mágica “Bossa Nova” salía corriendo como alma que pierde el diablo. Ay, lo que me he perdido todo este tiempo. Aún así soy feliz porque sé que me queda toda la vida para seguir disfrutando del jazz latino, la Bossa Nova y demás; nunca dejarán de ayudarme a mantenerme feliz.
Escuchar Jazz es como aprender a saborear el vino, puede que al principio no sepas de qué va el tema, seguramente te den arcadas cuando escuchas a alguien decir en la misma frase Antonio Carlos Jobim y sublime. Al final acabas apreciando el vino y el jazz y nunca te cansas de él aunque ya hayas conseguido tu deseo, el deseo de amar la música.
Escuchar Jazz también es como ese primer beso suave y cálido con ese chico tan guapo tan guapo, que no te crees que pueda ser. Aunque la primera experiencia te deje descolocado, sabes que quieres más y a partir de ahí, empiezas a ser consciente de que ya no hay vuelta atrás, has nacido para disfrutar y sabes como hacerlo. Sabes ser feliz. Y, ahí está ella, sin saberlo, ella está ayudando a toda la gente a disfrutar de la vida, me refiero, claro está a Astrud Gilberto.
Una vez llegado a una edad, más cercana a la treintena que a la veintena, cuando ya hace mucho tiempo que dejas de ser teen, nos emociona las cosas que nos generan recuerdos, añoranza, ejemplos los hay a patadas, desde los clásicos “Pantera Rosa” y “Tigretón” hasta un paso de cebra, o correr en invierno por encima de los charcos. Esto está muy bien, incluso funciona en las campañas publicitarias.
Pero de lo que yo hablo, eso es otra cosa, va más allá. Hablo de los recuerdos no vividos, como dirían los Astrud (está vez Astrud a secas).
Sean valientes, disfruten la vida. Escuchen Stan Getz, Antonio Carlos Jobim, João Gilberto y su mujer Astrud, Joshua Edelman y todo lo que se les ocurra, o les diga la Wikipedia.
PS: Insensatez por Tom Jobim aquí



A mí me gusta ir al café Bohemia en Granada que ponen muchas cosas de estas...
Besos.
Eso si, me encantan los ASTRUD, me parecen un grupo con ACTITUD, jajaja. por cierto ayer me bajé la canción de LA CASA AZUL esa que dice: hoy astrud canta para mi... sabes?
bezos.